Amargos postulados
Tardé bastante en comprender
que una mujer no es un camarada
y que un camarada no es un amigo,
que las heridas no sanan
sin cicatrices ni sin lágrimas,
que la adversidad nos derrota
cuando se ignora el peligro.
Tales postulados amargos
no los creo un aserto categórico,
sólo son constancias de camino,
cuando se vuelve condena
un mismo error repetido,
como cuando cadenas son los lamentos,
y sentencias los desesperanzados gritos.
Procura cada mañana renacer
al desnudo día celebrando su milagro
de inocencia invulnerada;
no empañan los recuerdos al sol,
ni entorpece el vuelo de los pájaros.
Caminar, sin dar señal de gran fatiga...
Breve reflexión sobre la narrativa
Hay eruditos del relato que cifran el logro narrativo en la exposición de una historia bien contada, en el desarrollo de un argumento de forma clara, directa y ausente de concesiones retóricas. Yo pregunto: ¿ es ésta la culminación del sumun literario?. La tradición inglesa nos ha aportado bastantes ejemplos en este sentido, basando la tarea del narrador en la habilidad de contar. Pero ¿ debe ceñirse todo el afán literario en la consecución de este logro? Tan polvo y paja es la superflua retórica como la ineficacia narrativa. Mirando todo el quehacer de las letras entre ese estrecho ángulo, se renuncia a gran parte de la fertilidad creativa, descartando aportaciones que sería erróneo obviar. El Buscón no sería el Buscón sin el vestido que lo recubre. El desnudo por sí solo resulta romo; se realza bastante con un añadido, aunque sea de detalle. ¿ Quién es el que reduce la meta al mero buen narrar, quizá la deriva de nuestro tiempo? Las fresas saben mejor con nata.
Pleno sol
...traigo conmigo el sudor de muchas leguas,
el polvo adherido a los andrajos,
los alacranes agarrándose a los zapatos,
y el sol,
el sol tórrido aplastando mi entusiasmo,
resecando la saliva,
debilitándome hasta el último aliento,
avistando un horizonte difuso como un espejismo,
avanzando por un sendero pedregoso de incierto destino...
pero no dejaría de andar;
andar me justifica, andar
hace razonable el absurdo,
confiere un propósito al silencio que acompaña,
encuentra su motivo en sortear los escollos del camino;
paso tras paso se crea una conciencia de meta,
se descubre otra perspectiva.
Puesto que ando, existirá un momento necesario
donde mi zancada se detenga...
mi misión concluye cuando la ruta acabe;
su más allá no me compete.
Ahí reside la finalidad de andar.
Caminemos, pues...
tengo por seguro que si prosigo la marcha llegaré a alguna parte,
veré otros días que me esperan
en climas templados sin rigores
donde refresque la delicia de una fuente,
donde el sol suavice sus ardores
y el pleno día remita su castigo
dando paso al remanso benigno de la tarde,
a cobijo de una sombra amable
que alivie del esfuerzo mantenido.
Concédeme...
Concédeme el perdón,
permite que tu lástima
enjugue mis lamentos,
que mi corazón se abra
al deleite de tenerte,
que la grosura de su verbo
aflore a mi garganta,
y la palabra amable
endulce mi amargura..
Brisa de recuerdos
El mar, en olas mansas,
trae una brisa de recuerdos
dolientes de primavera,
de otoños de ceniza.
Porque sólo el rastro del dolor
demarca el margen
de lo efímero, toma
conciencia de orfandad.
Mi poesía
Mi poesía viene de la soledad,
no se la encuentra en la compañía.
Surge de su seno a pleno pulmón
y se propaga como el grito, en la distancia.
Su llama anida en el corazón,
forjada en el crisol de su verdad,
donde no cabe engaño o palabra huera,
falacia, ardid ni altanería.
Su voz busca oídos que la oigan,
complacencia en el alma estremecida,
entraña fértil donde germinar,
silencio, que con su numen redima.
