Al Doncel de Sigüenza

Al Doncel de Sigüenza

Indiferente sobre tus huesos estás tendido,

distraído el ánimo en la lectura del libro 

que sostienes entre las manos como queriendo

atrapar el mundo mientras la mirada

divaga en esa sombra que pasa.

Ya lejos quedan los episodios marciales,

los fieros lances y las heridas de batalla,

la muerte en las vegas de Granada;

te rodean las mórbidas estatuas familiares

de esa alcurnia que ya dejó su huella honda

en el tiempo y en la permanencia de  las lápidas.

Mausoleo de inquietante silencio

y espectral transparencia en donde yaces

aguardando que ese mármol se haga vida,

en el rigor montañés del corazón de España.

La victoria ya la tienes, por tu espada

de merecidos galardones; por tu fama

inscrita en ese libro donde lees lo efímero

de nuestra vida pasajera y descubres

la condición de los pueblos y los hombres.

Cementerio de Horche

Cementerio de Horche

 El hombre es vida de la tierra,

 no sombra del asfalto.

Criatura de sol y de agua,

de raíces afianzadas como árboles.

La mañana levanta el aliento

de la tierra palpitante;

vienen aromas dispersos,

ecos amortiguados entre silencios,

adolescencia de sueños.

Nada parece alterar la paz

de ese cementerio

donde los huesos gozan el reposo 

esperando su momento.

BLADE RUNNER

BLADE RUNNER

 noche tormentosa de lluvia ácida 

estertores de fuego

vértigo de precipicio retumbando en el misterio

jungla de edificios 

                 pantallas led y fosforescencias halógenas

(imagen de enorme geisha relamiéndose entre remilgos orientales)

atmósfera brumosa

                               apocalípticos preludios

              Coca Cola autos voladores 

luciérnagas mecánicas

silencios sombríos de atardeceres

un ojo que escruta el bullicio de colmena

una aeronave sobrevuela pregonando anuncios

de otros mundos con más óptimos recursos

transeúntes apresurados con paraguas luminosos

                        bicicletas

frenesí de ciudad a la deriva

heterogénea Babel

                             copiosa lluvia

identidades dudosas

la soledad tras de cada esquina

                                       El tiempo que escapa

                   La muerte y la vida y la nostalgia


Tu casa vacía

Tu casa vacía

 Paso frente a tu casa y presiento

la quietud del abandono; donde

antes iluminaba tu presencia

sólo colea un reguero de alma ausente.

Camino como una sombra

frente a su fachada inmóvil 

de soledad sin voces, donde

ya ni las plantas crecen. Me falta

ese presentimiento de sentirte

tras de la ventana, transida

de un anhelo que busca quien lo habite.

 Con tu fatalidad marchaste 

sin decir que te marchabas

y dejaste con tu abandono un recuerdo

nostálgico que palomas sobrevuelan

meciendo el tiempo bajo sus alas.

Un tiempo desnudo, de constancia huera

que atormenta con el compás binario

 de su péndulo y el gotear de arena.

Mis ojos ya no se miran en tu mirada,

mis brazos inútiles son sin el abrazo,

en mi corazón de tu calor no quedan brasas,

y mis hombros se sobrecargan

de un pesar triste, incapaz

de exhalar un mal lamento.

Callada ausencia de estéril trayecto,

como si la posibilidad tuviese márgenes

y el alma fuera un bajel atrapado en su botella.

Mas si te volviera a ver...si la vida fuera

como un libro que se pudiera cerrar,

y se contara con una prolija biblioteca

donde gozar muy distintos manuscritos,

y fuera la esperanza mar de singladura...

Tal vez tenga algo de lo que muchos carecen,

pero mis días ya no son míos

y no tienen a quién pertenecer;

mis noches... para qué nombrarlas!

No quiero esa tiniebla que se palpa;

quisiera la mañana de tu cuerpo

despertando entre el gozo de mis sábanas.

EL TRANSEÚNTE

EL TRANSEÚNTE

 Lo veo pasar muchas tardes desde el rincón en donde suelo mendigar. Debe de ser hombre de costumbres metódicas, pues a una hora bien aproximada del día pasa frente a mí. Es su caminar sosegado, como de quien carece de apreturas que impulsen a acelerar la marcha. No es como yo, que no tengo donde caerme muerto; el, seguramente, poseerá un mullido lecho donde conciliar el sueño. Hay algo en él que lo hace parecer distante. Es raro verlo acompañado. Debe de tratarse de algún desengañado. Su aspecto es saludable, con cierta tendencia a la gordura; aunque mantiene un evidente vigor atlético. Debe de haber llevado una vida de trabajos en cierto sentido "duros". Por los horarios en que pasea sin duda estará jubilado. No sé hasta que punto dispondrá de una pensión holgada. Pero se me antoja que la remuneración no llega a cubrir todas sus necesidades, pues lo veo penetrar cada tarde en la administración de loterías, y guardar a la salida sus apuestas en la cartera. Seguramente, como tantos, anda soñando con que le toque el gordo o un pleno de la Primitiva. No, no es el hombre excelente que podría llegar a ser, pues anda consolándose con baldías esperanzas. No, no debe de ser del todo de esos que sujetan al toro por los cuernos. Se permite veleidades. Casi diariamente repite un mismo itinerario. La ciudad le es hostil, pues soslaya trayectos que le desagradan. No en todos ellos encuentra lo que busca. Su experiencia le dicta que no conviene adentrarse en determinadas zonas, ni frecuentar determinados establecimientos. Cuando se conoce el mundo, poco se puede esperar de él. Cada cual nace con su sanmartín. Yo me restrinjo a los pocos céntimos que caen en la escudilla. El ciudadano también debe de tener marcadas sus limitaciones. Viste con aseo; con ropa no excesivamente cara. Usa zapatillas. No le veo nunca fumar. No sé si bebe. Supongo que, como todos, echará alguna cana al aire de cuando en cuando. Pero no me gustaría precipitarme. No habitúa acompañarse por mujeres. Conforme están los tiempos, cualquiera sabe. Tampoco pasea con niños ni jóvenes. Tal vez no tenga hijos. Hay en él algo extraño. Acaso su biografía no esté del todo limpia. Debe tratarse de un individuo algo insociable, pero el que esté sin pecado...No, no es, aparentemente, un tipo propenso a las amistades. Aseguraría que con él no convendría jugarse los cuartos. Porque también el flaquea, aunque trate de disimularlo; como todos se halla sujeto por una maraña de convenciones, de rígidas barreras que le impiden liberarse de su vida convencional, de esos paseos rutinarios, cronometrados, sin objetivo aparente salvo el de favorecer un buen estado físico. ¿ Por  qué caminas sin dirección concreta, buscando pero sin querer encontrar? Esta clase de gente me revienta, parecen afligidos pero sin un motivo claro; tienen la vida asegurada y sin embargo parecen insatisfechos. Quisiera verlos en mi condición, viendo llegar la noche y no tener un lecho para el descanso, oír ronronear las tripas y carecer de un pedazo de pan que echarse a la boca, padecer la helada invernal y estar sin abrigo con que taparse. En mi situación quisiera yo verlos. Yo yazgo en este rincón de la calle porque no tengo lugar a dónde ir en este mundo, pero y él, y él?...seguramente igual que yo en mitad de la noche se despierta sudoroso y angustiado, soportando el gotear del tiempo que cae hasta  él fondo de un pozo sin significado y la garganta quiere gritar pero sin saber a qué responde ese grito  desesperado, del que participa todo bicho viviente ante la desolación sin respuesta que nos rodea y nos ahoga con esa bola pesada en la garganta que no podemos vomitar. Es curioso, el individuo ha pasado frente a mí y ha dejado caer un moneda en la escudilla.



Vida Eterna

Vida Eterna

Que poco rato dura la vida eterna

por el túnel de tus piernas

entre Córdoba y Maipú

( J. Sabina)



Si la vida eterna se encontrara

en el cumplimiento de algún coito,

si su colofón coronara

la hoja noble del olivo,

si penetrara con la mañana

al abrir de par en par la ventana,

si su aliento embalsamara

el descuento del tiempo que se va...

Si conociera de cerca el mensaje 

que su heraldo proclama

para  pagar el obligado peaje

que corresponde a la culpa de Adán,

cuando bajo la sombra arbolada

el fruto inquietante arrancó.

Como crío enfurruñado, 

la mano providente mordió

y quedó sin luz bajo la venda,

entre un corro que juega 

a la gallina ciega. Sobrecogido 

por el terror de otras voces,

avergonzado de sus vergüenzas huyó.

Había perdido el inocente olvido,

momento imperecedero mesura se tornó,

sujetando el cabo de un hilo

del que tiraba y tiraba sin encontrar final,

hasta que la guadaña lo vino a cortar

y fue preciso un sacrificio de cruz

para volverlo a hilvanar,

todo guirnalda de luz,

gozo que sabe a eterna vida 

que nunca atenúa, donde

nada hay contingente o baldío,

venero necesario de incesante

acopio, deleite sin deseo,

permanencia sin fragmentos,

lugar sin geografía. Crisol

del espacio-tiempo. Aurora detenida.

Si me sepultan lejos

Si me sepultan lejos

 Si me sepultan lejos,

no habrá quien me traiga flores,

sólo sabrán de mí los elementos

y el íntimo frío del silencio.

Me recordarán, anónimo, los albores,

las tardes serenas de melancolía.


Porque hay en mí una sed

de paisajes peregrinos

como un eco de remotas sirenas

incitándome tras la línea marina,

fértil en auspicios de anhelo

cuyos rumbos señala el azar.

Quisiera proyectarme

hacia donde las nubes parten,

como un meteoro en los cielos,

cumpliéndome en los sueños

que la vida promete, cual alegres

periplos que abandonan fondeaderos.




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