aún queda en el recuerdo
el cobijo de las barcas, la arena blanda
la brisa adormecida en el rosa del crepúsculo
queríamos saber lo que encerraba
ese futuro por delante, quiénes seríamos,
sin una bola mágica
mirando como augurio el romper de olas en la playa
en unidad estrecha que recogiera todo el tiempo
porque algo nos decía la incesante ondulación del agua
su rumor remoto como el fondo de una concha
el trecho de cielo que surcaba una gaviota
el impostado ademán reflexivo, el humo del cigarrillo
que el viento llevaba raudo mientras inflamaba el ascua
abrazados a nuestra rodillas dejábamos que la tarde pasara
como impávidos mascarones
midiéndola con otro rigor que el del reloj en la pulsera
siguiendo con los ojos la nubes que deshilachaban
para posarlos luego en la luna
como en un lunar de plata que atería la sombra verdosa
de las aguas y el cielo oscureciéndose plácido
sobre el yate anclado en la tersura marina
cual un alfiler de corbata
perpendicular al horizontal paisaje
de ondulados pliegues
entonces sentíamos la tarde rendida
los momentos que se llenaban de irrelevancia
la arena que escapaba entre los dedos
la pesadumbre de otra tarde malograda
descreídos de que nuestra pequeñez
nunca podría contener del todo
esa plenitud precisa que nos hiciera dichosos
qué tedio volver a casa con las sombras ya instaladas
y encontrarse con las mismas vergüenzas rutinarias
la mismas indolencias acumuladas
el recuento de dudas que no se resolvían
la desesperanza
desplomado en la cama con la mirada fija en el techo
que imponía su límite de fatalidad y estatura
rotas las ansias
todavía vestidos, retomando los hábitos desgastados
porque nadie nos había dicho que salirse con la suya
era una forma de ir perdiéndose día a día
como entrar al trapo de una vida desperdiciada
donde cualquier esperanza era lejana
pero creíamos que todo permanecería
como el mismo sol que cada mañana levantaba
con los mismos inconvenientes en casa
tendiendo su trampa
las amistades que no duraban
el sueño de amor que se escapaba
con el semen entre las sábanas
y de nuevo todo comenzaba