Vida Eterna

Que poco rato dura la vida eterna

por el túnel de tus piernas

entre Córdoba y Maipú

( J. Sabina)



Si la vida eterna se encontrara

en el cumplimiento de algún coito,

si su colofón coronara

la hoja noble del olivo,

si penetrara con la mañana

al abrir de par en par la ventana,

si su aliento embalsamara

el descuento del tiempo que se va...

Si conociera de cerca el mensaje 

que su heraldo proclama

para  pagar el obligado peaje

que corresponde a la culpa de Adán,

cuando bajo la sombra arbolada

el fruto inquietante arrancó.

Como crío enfurruñado, 

la mano providente mordió

y quedó sin luz bajo la venda,

entre un corro que juega 

a la gallina ciega. Sobrecogido 

por el terror de otras voces,

avergonzado de sus vergüenzas huyó.

Había perdido el inocente olvido,

momento imperecedero mesura se tornó,

sujetando el cabo de un hilo

del que tiraba y tiraba sin encontrar final,

hasta que la guadaña lo vino a cortar

y fue preciso un sacrificio de cruz

para volverlo a hilvanar,

todo guirnalda de luz,

gozo que sabe a eterna vida 

que nunca atenúa, donde

nada hay contingente o baldío,

venero necesario de incesante

acopio, deleite sin deseo,

permanencia sin fragmentos,

lugar sin geografía. Crisol

del espacio-tiempo. Aurora detenida.

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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