Tu casa vacía

 Paso frente a tu casa y presiento

la quietud del abandono; donde

antes iluminaba tu presencia

sólo colea un reguero de alma ausente.

Camino como una sombra

frente a su fachada inmóvil 

de soledad sin voces, donde

ya ni las plantas crecen. Me falta

ese presentimiento de sentirte

tras de la ventana, transida

de un anhelo que busca quien lo habite.

 Con tu fatalidad marchaste 

sin decir que te marchabas

y dejaste con tu abandono un recuerdo

nostálgico que palomas sobrevuelan

meciendo el tiempo bajo sus alas.

Un tiempo desnudo, de constancia huera

que atormenta con el compás binario

 de su péndulo y el gotear de arena.

Mis ojos ya no se miran en tu mirada,

mis brazos inútiles son sin el abrazo,

en mi corazón de tu calor no quedan brasas,

y mis hombros se sobrecargan

de un pesar triste, incapaz

de exhalar un mal lamento.

Callada ausencia de estéril trayecto,

como si la posibilidad tuviese márgenes

y el alma fuera un bajel atrapado en su botella.

Mas si te volviera a ver...si la vida fuera

como un libro que se pudiera cerrar,

y se contara con una prolija biblioteca

donde gozar muy distintos manuscritos,

y fuera la esperanza mar de singladura...

Tal vez tenga algo de lo que muchos carecen,

pero mis días ya no son míos

y no tienen a quién pertenecer;

mis noches... para qué nombrarlas!

No quiero esa tiniebla que se palpa;

quisiera la mañana de tu cuerpo

despertando entre el gozo de mis sábanas.

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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