Se llamaba Cayetano Alvear y quería ser torero. Era natural de Tordesillas, tierra vívida de pasiones por las reses bravas. Su porte era más bien el de un aventajado subalterno, de esos que se adelantan al quite oportuno o se le reserva la suerte de las banderillas. En su andar, era parsimonioso, de...
EL RECLUTA QUE QUERÍA SER TORERO
