Palabras insepultas

 sé que el recuerdo sepulta las palabras

pero su médula se incrusta

en lo callado y allí permanece

hasta que la voz, sin quererlo, la emite.

No puede callar la queja, ni solapar tristeza,

no puede ignorar la dicha, tampoco

la esperanza cuya fe abraza, la nostalgia 

de momentos que justificaron lo amargo,

la llama ávida del deseo, la resonancia

de su voluntad en la garganta, el grito

desesperado con que alcanzar lo cósmico,

la miel del amor en la flor de los labios,

lo no nombrado en el alma de un verso.


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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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