Llueve.
Las campanas de la Misericordia llaman a sus fieles.
La tarde despereza la melancolía del otoño:
luz indecisa de cielo nebuloso,
un presagio que estremece la arboleda de Quijano
mientras el viento mece en ráfagas crepusculares.
Las fuentes ya callan la sed ardorosa del estío.
Rasea un pájaro...
LLUEVE (POEMA)
