VERANO

 No hay otro propósito en verano

que huir del calor. Sorber

bebidas frías, comer helados,

devorar sandías, goteando

su jugo por los incisivos, ¡ qué delicia!.

Casi no se ocupa uno de vivir,

sino de salvar los inconvenientes del clima,

protegerse del sol y buscar la sombra

con la frente hecha papilla.

El sol todo lo calcina, al menos en mi tierra,

la ideas derrite y los relojes reblandece.

El tiempo bajo el sol querría ser eterno,

pues fluye sin interrupción

bajo un cielo claro y limpio

al que sólo desafía algún Ícaro,

cuando sólo la sombra da marcha

 a su cronómetro austero.

Es verano, y viene a ser cotidiana

la pereza. Poco incita a escribir,

porque se vive para afuera,

para las preocupaciones físicas

y el bienestar epidérmico. El calor,

la calor, que todo lo condiciona,

que procura sed inagotable,

sudores, sofocos, otra vez la pereza,

envidiando al pescado 

que se mantiene fresco en la nevera.

¡ Qué analogía tan cruda! 

No dudaría referirla 

al merluzo responsable  de estas líneas.


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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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