La mar. El día claro.
La brisa que acaricia.
Las huellas del camino.
El tiempo acompasado.
La mente que medita
el sueño de los años.
El sol es el testigo,
la realidad su sombra,
el existir enigma.
Delatará el silencio
su magnitud encriptada,
la infinidad de estrellas
que la mañana apaga.
Tendrán razón los ojos
sin escocer sus lágrimas,
la conciencia ausente
sin la palabra cierta...
su poso, la duda amarga.
El día. La mar. La soledad.
La calma.
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