Visión

 Aún se teñía de grises la alborada,

cubría el monte una capa neblinosa

que envolvía la húmeda verdura.

la mañana se anunciaba con luz indecisa,

la mañana como pan reciente,

la mañana nos cernía sin promesas

abriendo los claros de los caminos,,

de los senderos entre boñigas de vaca,

que se volvían estrechos, cercados de maleza,

asediados por insectos; hacia un lado

marañas de eucaliptus, la marcha acompasada,

el peso del esfuerzo, el tiempo que resuelve

en aporía de Aquiles, sin limites

su laberinto. Habrá un momento donde acabe la jornada.

La lluvia arrecia. Todo parece incierto.

Al doblar un repecho, la calzada. El cielo

se hace más claro. Frente a nosotros, inesperado, el templo.

¡ Qué importa la lluvia, el fango, la ineludible carga!

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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