Hay un momento cada día, cuando cago,
donde recuerdo que soy mortal;
que esos residuos son aciagos
y comparten etimología con lo fatal.
Su función nos tilda perecederos,
formados de elementos comunes
donde participamos compañeros
del excremento y lo vil. Runrunes
otros oiremos, porque un alma en ellos anida,
pero cual a las heces será el hado,
Irrevocable y servil, pudridero...
Y aunque en su carne y hueso se halla la vida,
por mucho que miremos hacia otro lado,
no separaremos lo corrupto de lo mortal
ni libraremos el cuerpo de su destino final
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