En época de Franco y principios de la democracia en España, propulsados por el milagro de prosperidad de los años 60, los trabajadores tuvieron acceso a su plato de proteína diaria, a una vivienda propia, un modesto utilitario, y los más ahorrativos, o los pluriempleados, a una segunda vivienda o a algún terrenito en el que cultivar sus sueños de propietarios. El socialismo ha malogrado todo eso, ha vuelto ha revivir la pesadilla de ricos y pobres, culpable de todas las miserias del siglo XX.
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