Volvieron las blancas palomas en mi balcón...

 Han vuelto las palomas

y han llenado de cagadas mi balcón.

Pero a pesar del apestoso augurio

el sol ha brillado vigoroso

como suele en los epílogos de primavera.

Desde el cenit nos observa

con mirada indiferente,

luciendo impertérrito

sobre el acontecer humano.

Quisiéramos que por una vez 

nuestro pasar no fuera efímero,

a cuyos azares el astro es ajeno,

y que en algún lamento o cierto gozo

su calado penetrara las entrañas

palpitantes de los vivo.

No veo en este retornar de las palomas

nada romántico, pese a su albo plumón,

pese al bíblico vuelo con que se posan

y a su zureo misterioso.

No deja de ser esta invasión colombina 

otra señal que recuerda nuestra impotencia,

la resignación a un destino

ante el que nos vemos inermes

y que se cumplirá pese a todo denuedo.

Volvieron la blancas palomas

en mi balcón sus heces a dejar,

pero no trajeron venturosa primicia

de trinitaria aureola

sino hedor de estercolero

con su escatológica renuncia,

tomando mi balcón por palomar.

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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