Frente a mí pasan gentes
con parsimonia de domingo.
El mar queda al fondo
buscando el contraste
de los azules del horizonte.
El tiempo pasea su silencio
inapreciable, al compás
de las olas que rompen
su recorrido pasajero,
como toda distancia sucumbe
a su ilimitado paso,
a su dimensión abstracta,
en la que se miden las estrellas.
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