Era obvio que el cabo Badillo dormía profundamente en la litera cuando se produjo el disparo. Esto bastaría para empurarlo. Según él, no oyó nada, como tampoco lo hicieron el resto de los componentes de aquella guardia. Quedaba claro que callaban por temor o solidaridad. Nadie quería verse involucrado...
La muerte del recluta Duréndez (conclusión)
