El año se acaba.

El año se acaba.

 El año se acaba. Nefando 2020. Quiero sacarme la espina. Contra toda evidencia, el año finalizado debiera haber sido un año gozoso de mi biografía. En sus comienzos adquirí un nuevo status sociolaboral: el de jubilado. El mangoneo de la pandemia me ha impedido, sin embargo, celebrarlo a mi gusto. Ante todo, hubiera viajado, ensanchando horizontes y es más que seguro que mi mente no se hubiera reblandecido con el rigor claustrofóbico  del confinamiento.

Me he jubilado. He alcanzado una edad cuando menos preocupante. Esa edad en que el cuerpo empieza a hacer aguas, y son frecuentes los achaques y mermas. Después de todo qué he sacado de la larga experiencia laboral: una pensión modesta y una hernia discal. He de considerar que como muchos de mis conciudadanos he malgastado mi vida. De los tres imprescindibles propósitos del hombre solo he llegado a cumplir con creces el tercero; en cuanto a plantar un árbol no recuerdo haberlo hecho y en lo que respecta al hijo, legítimo y  reconocido no tengo ninguno. 

Si seguimos vivos es porque hemos puesto en la balanza de la vivencia alegrías y sin sabores, y las primeras, aunque más precarias, han compensado el gran volumen de amarguras. Sobre todo porque un pequeño gozo restaña diez resquemores. Ya dijo el poeta que la vida  es un erial; al final y por fortuna contamos con que todo el fárrago de adversidades no puede destruir el  calado de nuestra esperanza. Porque sólo ésta y acaso la fe, pueden arrostrar el gran torbellino de desolación que arrastra nuestra vida como a una pequeña rama la corriente de un río.

Agua (poema)

Agua (poema)

 Agua. Cristal dormido.

Alma que mana.

Fuente callada,

fulgor fugitivo,

tiempo que escapa.

Agua. Vertiente pura,

cadena de vida,

lengua de plata,

hilo del alba, 

sonora plegaria.

Agua. Casta sustancia,

fundamento ileso,

campana del día,

gracia escondida,

verbo fluido,

río de vida,

manantial secreto,

misterio del alma.


LA PERLA

LA PERLA

Voy por tiendas de desahucio

comprando a bajo precio

artículos de más valor:

viejos libros, discos, objetos,

como buscando entre el surtido

algo fundamental que jamás

he encontrado en la vida

y, ya pasados los años,

no pienso nunca encontrar.

Busco en ello

que la vida pegue un vuelco

y la vivencia no deje

su común resquemor.

Siempre he echado en falta algo,

pero ese algo es el atributo

del que carecemos los mortales.

Escarbo entre el deshecho 

aguardando encontrar esa perla,

que no será quizá más que un reflejo

de nuestra vanidad, un engaño

con el que resarcirnos

de las miserias de este mundo.

Es lógico no hallar 

más que escoria entre el deshecho.

Pero, entre tanto, voy buscando;

tal vez un día acierte a encontrar

esa panacea que ni yo mismo sé qué es.

Una veces la llamo Amor, 

otras eternidad. ¡Ay, esa perla,

cuán profundo la enterró Dios!





INFLUENCIAS

INFLUENCIAS

 Todo artista se siente presionado por las influencias. Un escritor no es sino el bagaje de sus lecturas. Pero, como bien dijo Nietzsche, leer a otros no es sino evadirse de uno mismo. Al cabo, uno tiene que mirarse en el espejo y tomar conciencia cabal de su razón más íntima. De ahí debe derivar su literatura, consciente en cuanto a sus límites y del mapa de su ubicación en el calderoniano Gran teatro del mundo. Hay que saberse quién se es, lúcido respecto a sus raíces y sus aspiraciones. En literatura es fácil perder el norte, dejándose  confundir por la sombra proyectada por diversos genios que te tientan con emularlos. Hay, en el orbe de las letras, personalidades tan vampíricas que tratan de anonadar tu sustancia. Destinos como el de Mishima, o las derivas nihilistas de Bukowski, Celine, Camus, Onetti, con aclamado consenso entre los escribidores de hoy, que se inmiscuyen en tu trayectoria, dejándote en la incertidumbre de una encrucijada, hasta hacerte olvidar tu sendero natural. Ante todo  sé tú mismo, aunque tu modestia no trascienda de esos pocos felices de Stendhal y tu obra deba contentarse con su digna soledad.

OJO! CON LOS TITULARES

OJO! CON LOS TITULARES

 En los medios se leen titulares cuando menos equívocos. El que, en concreto, ha llamado mi atención es el siguiente: bajo las efigies de Pedro Sánchez, Salvador  Illa y Carmen Calvo, reza: " NO HAN DADO UN GOLPE EN SU VIDA".

No cabe duda que el epígrafe en cuestión se presta a variadas interpretaciones y contempla distintas y controvertidas lecturas.  Lo que es indudable es que resulta lo suficientemente ambiguo como para extraer de él los más confusos significados, hasta el punto de albergar la incertidumbre de qué se ha querido decir con el mismo. De su enunciado se pueden entresacar las consiguientes conclusiones: a) que tales políticos no han golpeado a nada ni a nadie en su vida, sea en tareas manuales o deportivas, o llevados por la ira; b) que los mismos no no han atracado nunca un banco, joyería o cualquier otra entidad pública o comercial, ni se han visto envueltos en ninguna otra actividad delictiva , y c) que los tales no han dado jamás golpe, palo al agua, o trabajado de firme durante su vigente etapa laboral.

Suponemos que esta última acepción es la que quiso dar a entender el titular, a no ser que tras de dicha frase se agazape cierta ironía sobre el avieso propósito político del triunvirato arriba citado de conculcar la legitimidad constitucional con su tarea gubernativa. A buen entendedor, pocas palabras bastan. En cualquier caso, algunos de sus últimos movimientos en el tablero político no dejan de despertar suspicacias.