Vísperas (poema improvisado)

Vísperas (poema improvisado)

 Abro las heridas

por donde sangra la vida,

late el corazón,

el tiempo obsede.

La distancia se hace encrucijada.

Irradia el sol

como ausente,

detenido en un firmamento de silencio.

Una esquirla perforó

la turgente blandura de una hoja;

cae la gota imprescindible

en el estío.

                 Ruptura

del nexo intangible del olvido

y el ahora que derrama

el cáliz saturado de vacío.

Ventanas entreabiertas;

barre el viento la pradera

intransitada y herbosa

donde antaño un río

describía su cauce,

esa agua desvanecida

y sin esencia,

donde medita el paisaje

y el ojo precipita

la única certeza fugitiva.

Hubo un ayer, si no

no tendríamos un ahora;

eso nos completa lo vano

que se escapa cual polen

en la brisa.

                 Relampago

que ciega con brillo

de instantánea, llamada

a resurgir en el perpetuo ciclo.

En la noche rumorosa

se apagará la lámpara,

latirá lo inconcreto

con fluidez de lágrima.

Extraña anacronía

donde el dolor arrebata

el más gozoso encanto.

Cuando el sentimiento muere

se desmorona el día.

El misterio de una sombra

El misterio de una sombra

 Eran las tantas de la noche,

Yo orinaba.

Sobre la pared de encima del retrete,

Una sombra se proyectaba.

Esa sombra no era la mía.

Presentí que una presencia próxima,

En el misterio, me acompañaba.

Mi alma sintió el roce de su rebaba.

No adivino qué querría.

Yo ya saldé las cuentas de mi ignominia.

En cualquier caso,

Que arregle el pleito con mi abogado.

Desazón

Desazón

He abrasado mi garganta con el guisqui,

queriendo mitigar el último dolor,

sin conseguirlo.

Fabricarás un mundo de paisajes inefables,

escucharás esa música sublime

que invita a redimir el sentimiento,

te sentirás realizado creyendo haber escrito

un poema perfecto,

olvidarás tu tiempo observando la armonía

en un cuadro maestro, pero siempre 

quedará coleando esa inquieta desazón.

El Amor, las Mujeres y ...

El Amor, las Mujeres y ...

 Tomo dos culines de guisqui peleón,

los deseos de la carne andan al acecho.

El pecado ya no me resulta atractivo;

he vivido lo bastante para saber

que esconde su engañosa fachada.

Cuando todo naufraga, uno ha de aferrarse

a la lucidez cartesiana, fiar de la razón,

common sense, aguardando que amaine la tormenta,

que enfríen las ascuas  seminales

y se desvanezca de Eros la ilusión.

Quiero desde la castidad

sobreponerme al misterio de la carne,

no ceder a las ligaduras que intentan prenderme.

No sabemos de la naturaleza de esos lazos,

si tras su cebo delicioso

se encubre la amargura de la perdición.

Hay tentaciones que prometen el gozo

tras la sumisión, después de tragar la bola

pesada y amarga del desamor.

Permaneceré firme en mi empeño,

no dando más criterio que a mi razón

aunque sobrevuelen mi cielo

mil querubes lanzando sus flechas 

ardientes de pasión.

Ratoneras fantásticas

Ratoneras fantásticas

 ¿Qué se consigue con la divulgación de películas de ciencia ficción, superhéroes, leyendas fantásticas, y mundos paralelos imaginarios?: mantener al individuo en la inconsciencia de su propia realidad, conservarlo ignorante de su necesidades más fundamentales, para que continúe perdido en un camino que lo mantenga perplejo hasta su muerte, despojado de cuanto resulta más esencial para el ser humano. En cada recodo te abordara un farsante con su ominosa mercancia, en cada encrucijada te indicaran que sigas el camino más pedestre. Así tu vida transcurrirá sin asideros donde poder agarrarte, incierta y atolondrada. Te irás tan desnudo como llegaste, por dentro y por fuera, con el remordimiento de no haber encontrado un "para qué" en tu existencia. A quienes intentaron resolver esta pregunta, se los comieron los lobos, disfrazados algunos de ellos como la abuelita, Peter pan o el príncipe encantador.