DEMOCRACIA Y TOTALITARISMO: ATENAS

                                                                    ATENAS.

La antigua Grecia nos ofrece dos claros ejemplos para entender estas opuestas concepciones del estado, como fueron las poleis de Atenas y Esparta. La primera fue el primer estado de la tierra en asumir el gobierno del demos(el pueblo). Incluso se puede añadir que, dentro de sus limitaciones, constituyó un sistema altamente representativo, donde aun el ciudadano más modesto era llamado a participar en las instituciones democráticas. El sistema funcionó por largo tiempo, y bajo él alcanzó Atenas su mayor esplendor y poderio, con la formación de la conocida liga de Delos, que era una forma de disfrazar su hegemonía política, consecuencia del resultado de las guerras médicas. Nadie pone en duda que esta liga tenía un carácter imperialista, y que bajo las premisas de alianza y defensa, con las que se fomentaba el desarrollo comercial y la expansión democrática, la ciudad de Atenas disfrutó su momento de mayor gloria, manifiesta en la proliferación de obras y templos que embellecieron su Acrópolis.
 El sistema político democrático funcionó hasta la llegada de Filipo de Macedonia, donde la monarquía pareció convertirse de nuevo en el modelo de estado que exigían los tiempos. Pero no entraremos a enjuiciar estos ejemplos tardíos, donde bajo la hegemonía macedónica el régimen ateniense se convirtió en un espejismo del pasado, en un simulacro de la vieja democracia.
Lo cierto es, sin embargo, que en la Atenas del siglo V la democracia floreció con una fuerza que ha resistido el peso de los siglos y forjó durante su singladura ese remanente  que constituye uno de los primordiales legados de Occidente. Cierto que para ello tuvo que encontrar al hombre, Pericles, que la hizo funcionar óptimamente y supo hacer generar todas las posibilidades que el sistema encerraba. En ella, el hombre, el ciudadano corriente, pudo ejercer algo que hasta entonces, en manos de reyes, oligarcas y tiranos, le estaba vedado: las libertades políticas, y, como consecuencia, la propia libertad individual, que creaba la posibilidad de desarrollar la inalienable voluntad del ser humano. Cabe decir que, con ello, lo relacionado con el individuo alcanzó un dinamismo y expansión incomparables. Se estimuló la riqueza, el vigor político, el ámbito cultural en todos los sentidos. Solo un régimen así, con el incentivo que ofrecía la libertad y la tolerancia,pudo justificar ese llamado milagro Ático, donde las artes, la ciencia y el saber dieron el máximo de sí, con figuras tan eminentes como Fidias, Sócrates, Platón, Jenofonte, incluso el más tardío Aristóteles, que junto a tantos otros  que están en la mente de todos nos quieren revelar que solo en el desarrollo del individuo en libertad se alcanza el progreso y la realización integral del Hombre.

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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