El estanque inglés











No volverán los tordos esta primavera.
El estanque de agua serena
apenas reverbera bajo la leve
sombra de su vuelo veloz.
Ese estanque del recuerdo fugaz
pero que va conmigo, idílico,
de cobre irisado la superficie
que no llega a besar
la indolente fronda del sauce llorón.
El estanque retenía
la meliflua melancolía
del verano inglés.
La tarde risueña decaía
como párpados soñolientos
cansados de mirar su solaz,
el matiz anaranjado de las hojas
que desprende el sauce
sobre las aguas de cristal .
El cielo debía ser azul,
rasgado por alguna nube
desmadejada y algún tornasol.
Ese estanque era la vista
monótona y exquisita
que observaba el mirador
del viejo castillo seudomedieval.
En sus estancias innúmeras
habitaba un lord
que cansado del mundo
solo quiso ver
esas aguas mansas
junto al sauce inmóvil
que aguarda el vuelo
de esos fieles tordos
que esta primavera ya no volverán.
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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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