Amargos postulados

 Tardé bastante en comprender

que una mujer no es un camarada

y que un camarada no es un amigo,

que las heridas no sanan

sin cicatrices ni sin lágrimas,

que la adversidad nos derrota

cuando se ignora el peligro.

Tales postulados amargos

no los creo un aserto categórico,

sólo son constancias de camino,

cuando se vuelve condena

un mismo error repetido,

como cuando cadenas son los lamentos,

 y sentencias los desesperanzados gritos.

Procura cada mañana renacer

al desnudo día celebrando su milagro

de inocencia invulnerada;

no empañan los recuerdos al sol,

ni entorpece el vuelo de los pájaros.

Caminar, sin dar señal de gran fatiga...

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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