Pleno sol

 ...traigo conmigo el sudor de muchas leguas,

el polvo adherido a los andrajos,

los alacranes agarrándose a los zapatos,

y el sol,

el sol tórrido aplastando mi entusiasmo,

resecando la saliva, 

debilitándome hasta el último aliento,

avistando un horizonte difuso como un espejismo,

avanzando por un sendero pedregoso de incierto destino...

pero no dejaría de andar;

andar me justifica, andar

hace razonable el absurdo,

confiere un propósito al silencio que acompaña,

encuentra su motivo en sortear los escollos del camino;

paso tras paso se crea una conciencia de meta,

se descubre otra perspectiva.

Puesto que ando, existirá un momento necesario

donde mi zancada se detenga...

mi misión concluye cuando la ruta acabe;

su más allá no me compete.

Ahí reside la finalidad de andar.

Caminemos, pues...

tengo por seguro que si prosigo la marcha llegaré a alguna parte,

veré otros días que me esperan

en climas templados sin rigores

donde refresque la delicia de una fuente,

donde el sol suavice sus ardores

y el pleno día  remita su castigo

dando paso al remanso benigno de la tarde,

a cobijo de una sombra amable

que alivie del esfuerzo mantenido.

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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