Ni un Mañara ni un Tenorio he sido,
De mustio laurel se coronó mi fama.
Más que seductor fui seducido,
su modesto pasar mi leyenda proclama.
No compartí la suerte de Aquiles
ni cabe aguardar que mis días sean largos,
Fue mi afán no contar entre los viles
y un legado falto de frutos amargos.
Si algún mal hice lo purgó mi carne
con el peso largo de la desdicha.
Lo mejor que supe apañé sus trizas.
Que mi sendero de Dios no se aparte
y prevalezca de la virtud su hambre,
deseo que vida noble garantiza.
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