Ni un Mañara ni un Tenorio he sido,
De mustio laurel se coronó mi fama.
Más que seductor fui seducido,
su modesto pasar mi leyenda proclama.
No compartí la suerte de Aquiles
ni cabe aguardar que mis días sean largos,
Fue mi afán no contar entre los viles
y mi cosecha falta de frutos amargos.
Si algún mal hice lo purgó mi carne
con el peso de una larga desdicha;
lo mejor que supe apañé sus trizas.
Mi senda de la de Dios no se aparte
y prevalezca de la virtud su hambre,
noble pago que su uso garantiza.
0 comentarios:
Publicar un comentario