Experiencia del naufragio

 Temerario me lancé al mar

y tuve la experiencia del naufragio,

Me cansé de batir con las olas

y palpé sus profundidades ciegas.

Era demasiada su vastedad

para abarcarla con mis cortos brazos,

sus abismos, sus corrientes, sus simas,

la variedad de especies, sus plantas,

sus algas y corales...

Conocía mi pequeñez solitaria,

el calado de sus espacios insondables

en los que sólo podría ser guiñapo

y la mar mortaja; sin embargo

braceé desesperado, confiando

en que todavía no había exhalado 

mi último aliento, en que todavía

no se había escrito mi última palabra

ni proferido el último lamento.

La pleamar me devolvió a la costa

destrozado y exangüe, herido

con lesiones que sólo el tiempo

sanaría, sumido el ánimo

en la soledad de un silencio

que las palabras no pueden llenar,

y en el corazón roto el enigma

de un misterio que descifrar.


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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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