UN MODESTO RECUERDO DE JOSÉ MARÍA MANZANARES

Hoy se ha producido una noticia que nos mueve a la grave  reflexión: ha fallecido el torero José María Manzanares. El hecho nos advierte  de que la arena de nuestro tiempo personal no para de deslizarse por la fina ranura de ese reloj imprevisto que controla nuestra duración.
El nombre de José María Manzanares indeclinablemente me transporta a los años infantiles. Aunque seguramente él nunca reparó en mí, de alguna forma compartimos aquellos años del despertar a la vida, cuya vicisitud permanece siempre renovada en el recuerdo. Habitábamos en barrios colindantes, coincidimos en el mismo colegio-aunque él por edad asistía a un curso superior- y, lo que resulta más gratificante, compartimos memorables partidos de football que espontáneamente organizaba la chiquillería en un descampado, entre nosotros conocido como campo "la hierba". Ni que decir tiene que el equipo que el capitaneaba llevaba siempre las de ganar. Entonces ya era conocido entre la chavalería por el "Tore", apelativo que en un principio yo desconocía que confirmaba su gran vocación: el toreo. Faceta en que tuve la fortuna de admirarlo en una suerte de simulacro taurino, desarrollado durante la fiesta de "Hogueras". Allí, en aquel  improvisado ruedo de la plaza Manila alicantina, un jovencísimo diestro, entonces aún José María Dols,  nos deslumbró con sus ya consumadas maneras como torero de salón. En ese gran momento desconocíamos que aquello era solo un pálido antecedente de la gloria que alcanzaría luego. El "Tore"ya no está entre nosotros, pero permanece su memoria. Descanse en paz.

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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