Pasos que conmigo van

 No he encontrado pareja

que acompañe mis días y mis pasos;

la única lealtad cierta

es la soledad. Furtivo,

escucho su respirar;

su latido sordo en las noches,

cuando me estrecha su mano de ausencia,

con huérfano signo de amistad.

Pienso que algún día doblaré

la esquina de la soledad,

para transitar la calle 

con grata compañía

o pasear de otro brazo por el malecón,

afrontando el viento de diciembre,

aterido bajo el abrigo,

contemplando la braveza del mar,

o escuchando el ruido solidario

 de unos pasos, que conmigo van.

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Francisco Juliá

Soy Francisco Juliá, y el deseo de este blog es llegar al mayor número de lectores, compartir una hermandad a la que nos invita lo íntimo de la conciencia.

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